LA EVIDENCIA MÁS ANTIGUA DE VIDA SOBRE LA TIERRA PODRÍA ESTAR EN LOS FÓSILES QUE DATAN DE 3.4 MIL MILLONES DE AÑOS

September 23, 2018

Fig.1 .Fuente: Alleon et al. (2018). Geochemical perspectives letters .

 

En el 2011, los ojos de la comunidad científica se enfocaron en el Cratón de Pilbara de Australia Occidental debido al hallazgo de microfósiles que podrían contener la evidencia más antigua de vida sobre la Tierra. El análisis molecular de estas prometedoras estructuras filamentosas resultó ser inconcluso, no llegaron a confirmar si eran los remanentes de vida celular primigenia o estructuras órgano-minerales producidas por procesos abióticos, principalmente porque no se enfocaron en estudiar las estructuras sino en analizar las muestras de polvo.

 

En la misma región australiana ha continuado durante los últimos años la búsqueda de microfósiles que contengan las microestructuras que evolucionaron hasta convertirse en seres más complejos; hoy, el foco de interés está situado concretamente en Panorama Greenstone Belt, donde el hallazgo de rocas sedimentarias, denominadas cherts, ha conducido a un estudio publicado en la revista Geochemical Perspectives Letters el pasado mes de agosto.

 

La investigación titulada “Chemical nature of the 3.4 Ga Strelley Pool microfossils” se centra en el análisis de cherts formadas por la cristalización de sílice coloidal depositado en aguas marinas superficiales. Para evitar resultados inconclusos como en análisis previos, las muestras fueron analizadas con aplicación de técnicas más precisas de microscopía y espectroscopía como microespectroscopía Raman, microscopía SEM y TEM, microscopía STXM asociada con la espectroscopía XANES.

 

Los resultados revelaron la presencia de microfósiles orgánicos lenticulares similares a películas de características moleculares muy parecidas a las bacterias modernas y a las muestras de microfósiles procedentes de Canadá analizados en otro estudio y que datan de 1,9 mil millones de años, que al ser los microfósiles con mayor antigüedad confirmados antes de estudio, son una referencia estructural y molecular para los objetos de este actual estudio.  

 

 

Fig. 2. Microfotografías ópticas, e imágenes de microscopia electrónica de los microfósiles orgánicos del  Strelley Pool, Pilbara, Australia de 3,4 mil millones de años observados en un fragmento de sílex recién fracturado. Las micrografías muestran la presencia de microorganismos lenticulares y de tipo película. La figura “j” muestra los espectros de los microfósiles tipo película (film 1, 2 y 3) y tipo lenticular (Lenticular microfossil), en dónde se observa la naturaleza poco ordenada de material orgánico (D para “disorder induced”), típico del carbono cuando es expuesto a temperaturas cercanas a los 300°C.  Fuente: Alleon et al. (2018). Geochemical perspectives letters .

 

Los espectros generados por XANES (X-ray Absorption Near Edge Structure) muestran diferentes picos para componentes químicos orgánicos, como el nitrógeno proveniente de los restos de compuestos aromáticos. Además las características de absorción de las muestras analizadas se relacionan con grupos amida, imina y nitrilo, carbonilos, hidroxilos y fenólicos. Con esto, la información química obtenida tras un riguroso análisis confirma la biogenicidad  de estos microfósiles Strelley Pool de Panorama Greenstone Belt, convirtiéndolos en los microfósiles más antiguos conocidos hasta el momento.

 

Estos resultados contribuyen a la hipótesis de que la vida empezó a desarrollarse muy poco tiempo después de la formación de la Tierra hace 4,5 mil millones de años, y estos candidatos a ser los fósiles de la vida más antigua sobre nuestro planeta datan de 3,4 mil millones de años, y si se considera el tiempo de evolución hasta formar tales estructuras (como archaeas muy antiguas) se podría decir que la vida empezó a tomar lugar entre 4 y 3,7 mil millones de años.

 

No es fácil encontrar rocas sedimentarias, cherts, que puedan aportar de esta formar a nuestro conocimiento sobre nuestra historia natural, debido al sistema de reciclaje rocoso de nuestro planeta y debido a la gran cantidad de procesos geofísicos y geoquímicos por los que atraviesa constantemente. De hecho el equipo de científicos, encabezado por J. Alleon, asegura que los fósiles australianos están mejor conservados que los canadienses, y que posiblemente hayan estado sometidos a temperaturas de hasta 300°C. Aún así, ¿no es sorprendente encontrar señales de los procesos químicos de estas microscópicas y primigenias formas de vida?

 

Estos son los microfósiles más antiguos descubiertos hasta el momento,  sin embargo, aún podemos seguir viajando hacia atrás en nuestra inmensa línea de tiempo…

 

Bibliografía: Alleon, J., Bernard, S., Le Guillou, C., Beysacc, O., Sugitani, K. y Robert, F. (2018). Chemical nature of the 3.4 Ga Strelley Pool microfossils. Geochemical Perspectives Letters, 7, 37-42. Doi: 10.7185/geochemlet.1817

 

Biol. Aisa Olazo Rázuri

Sociedad Científica de Astrobiología del Perú

Email: aisa.olazo@gmail.com

 

Soy bióloga egresada de la Universidad Nacional de Trujillo, con interés inmenso por la evolución de la vida y del hombre. Adoro la biología tanto como la antropología y la arqueología. Me gusta leer y aprender de todo cuanto pueda, pero lo mejor es cuando comparto lo que aprendo con mis alumnos o con mis compañeros.